RRHH como habilitador de la sostenibilidad: del compromiso a la ejecución

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Feb 09, 2026Por Lorena Rivero

En muchas empresas, la sostenibilidad ya no se valora por lo que se declara como “buena intención”, sino por la capacidad de ejecutar. Ahí aparece una realidad incómoda: puedes tener una hoja de ruta ESG impecable y, aun así, quedarte a medias si la organización no cambia su forma de trabajar. La sostenibilidad, cuando se toma en serio, no es un proyecto; es un cambio de sistema.

Por eso RRHH es un habilitador. No porque “apoye” iniciativas, sino porque diseña las condiciones para que la estrategia se convierta en hábitos, decisiones y resultados. Es decir: si quieres sostenibilidad con tracción, necesitas que RRHH intervenga en workforce planning, upskilling/reskilling, incentivos, desempeño y liderazgo.

Hay empresas que confunden habilitación con cultura y cultura con cartelería. Hacer campañas internas o lanzar un curso genérico puede servir para empezar, pero no mueve los indicadores de verdad. Habilitar es responder con precisión a cuatro preguntas que cualquier gerente/CEO entiende:

  1. Quién lo va a ejecutar (estructura, roles críticos, responsabilidades)
  2. Con qué capacidades (competencias técnicas y de liderazgo)
  3. Con qué prioridades e incentivos (objetivos, desempeño, reconocimiento)
  4. Con qué rutinas de gestión (gobernanza, seguimiento, aprendizaje)

Si alguna falla, el plan se queda en “iniciativas”, compitiendo contra el día a día.

El primer paso es convertir la sostenibilidad en trabajo real, porque la sostenibilidad se gana o se pierde en decisiones cotidianas: un criterio de compra, una especificación de producto, una negociación con un proveedor, una rutina de mantenimiento, una planificación logística. RRHH habilita cuando consigue que esas decisiones tengan un marco común: qué significa hacerlo bien aquí, en esta empresa, con este modelo de negocio.

Antes de desplegar “programas”, conviene bajar de lo abstracto a lo operable:

  • ¿Qué prioridades ESG son estratégicas de verdad (3–5, no 25)?
  • ¿Qué funciones las mueven directamente (compras, operaciones, finanzas, comercial, legal/compliance, personas)?
  • ¿Qué decisiones cambian y cómo se ve ese cambio en la práctica?

A partir de ahí, RRHH puede activar la palanca más potente: integrar sostenibilidad en el ciclo de vida del empleado.

1) Workforce planning: capacidad antes que discurso

Workforce planning (planificación de plantilla) es el punto que más se infravalora… y el que más determina si la estrategia se ejecuta. Porque una prioridad ESG no se cumple “por voluntad”: se cumple si hay roles críticos definidos, cubiertos y con dedicación real. Esto quiere decir:

  • Identificar roles críticos para cada prioridad (p. ej., compradores, responsables de planta, mantenimiento, logística, finanzas/reporting, calidad, compliance, mandos).
  • Definir owners: quién decide, quién ejecuta, quién valida.
  • Dimensionar capacidad: tiempo y recursos asignados (si es “además de tu trabajo”, no es trabajo).
  • Reducir riesgo de dependencia: planes de sucesión en posiciones clave.

Ejemplo común: compras responsables. Si la función de compras sigue operando solo con coste y plazo, la evaluación ESG a proveedores se convierte en trámite. Con workforce planning bien hecho, la sostenibilidad deja de ser “exigencia externa” y pasa a ser capacidad interna.

2) Upskilling y reskilling: formación aplicada que cambie decisiones

La sostenibilidad exige habilidades nuevas o, como mínimo, una forma nueva de aplicar habilidades existentes. Aquí entra el upskilling (subir nivel en capacidades actuales) y el reskilling (reconvertir para nuevas necesidades).

La formación útil no busca “concienciar”; busca cambiar decisiones. Y eso exige precisión por función:

  • Dirección: priorización, trade-offs (coste/impacto), gestión de riesgos, gobernanza.
  • Mandos intermedios: gestión del cambio, coordinación entre áreas, indicadores y rutina de seguimiento.
  • Funciones clave: criterios técnicos aplicados a procesos reales (compras, energía, residuos, logística, datos, debida diligencia, reporting).

Lo más importante es aprender haciendo. Upskilling que funciona es el que se conecta a un caso real propio: rehacer un pliego, revisar una especificación, rediseñar una rutina operativa, ajustar criterios comerciales. Si no aterriza en procesos, se queda en discurso.

3) Talent acquisition: contratar para el futuro (no solo para cubrir)

Si tu estrategia incluye cadena de valor, datos o reporting robusto, el mercado de talento puede convertirse en cuello de botella. RRHH habilita combinando dos decisiones prácticas:

  • Qué capacidades se construyen internamente vía upskilling/reskilling.
  • Qué posiciones requieren fichaje externo (por escasez, urgencia o criticidad).

Incorporar ESG en selección no es una “pregunta final” en la entrevista. Es definir qué comportamientos son imprescindibles: criterio basado en datos, gestión de riesgo, colaboración transversal, integridad, orientación a mejora continua. Contratar bien aquí reduce fricción después.

4) Performance management: lo que no se evalúa no existe

Puedes pedir compromiso, pero el sistema manda. Si la evaluación del desempeño solo premia volumen, margen y velocidad, la sostenibilidad siempre competirá contra el trimestre. RRHH habilita integrando ESG en el performance management sin crear burocracia. ¿Cómo se aterriza esto?

  • Objetivos ESG por rol (pocos y accionables): 1–2 objetivos conectados a decisiones reales.
  • Comportamientos observables: colaboración entre áreas, calidad del dato, liderazgo responsable, rigor en proveedores.
  • Ritmo de seguimiento: revisiones periódicas que eviten el “lo vemos al final del año”.

Cuando ESG entra en desempeño, deja de ser “extra” y se convierte en definición de buen trabajo.

5) Incentivos y reconocimiento: coherencia para evitar sabotaje involuntario

Los incentivos mal diseñados generan contradicciones: pedimos compras responsables y premiamos solo ahorro; pedimos calidad del dato y premiamos velocidad; pedimos diversidad y promovemos por afinidad. RRHH habilita revisando esa coherencia.

A veces no hace falta tocar todo el variable: basta con que liderar mejoras ESG cuente en carrera, visibilidad, movilidad interna y asignación a proyectos. La organización aprende rápido qué vale y qué no.

 6) Liderazgo y condiciones: sostener el cambio (sin quemar la organización)

Ejecutar sostenibilidad requiere energía organizativa. Si hay saturación, rotación o desconfianza, el cambio se queda en mínimos. RRHH habilita creando condiciones para sostener la transformación: carga razonable, seguridad psicológica para proponer mejoras, participación real y liderazgo consistente.

No es “soft”: es productividad, foco y capacidad de implantación.


En conclusión, cuando RRHH actúa como habilitador, la sostenibilidad deja de depender de héroes internos y se convierte en un sistema: workforce planning que asegura capacidad, upskilling/reskilling que cambia decisiones, desempeño e incentivos coherentes y liderazgo que sostiene el cambio. Si hoy tu estrategia ESG avanza lento, no revises solo el plan. Revisa el sistema de personas que tiene que hacerlo posible.