Nueva normativa de la UE: reporte no financiero para empresas de menos de 1000 empleados.
Si lideras o gestionas la estrategia de una empresa en España, probablemente estés ya con un mareo enorme porque las noticias sobre sostenibilidad y cumplimiento normativo se han convertido en un goteo incesante. Tuvimos un boom de titulares sobre la Directiva CSRD, luego cambios en las normas europeas de información sobre sostenibilidad (NEIS) y un baile constante de fechas.
Con tanta información dando vueltas, es fácil caer en la tentación de pensar: "Bueno, las normas están cambiando, Europa dice que va a simplificar las cosas para las pymes y empresas de menos de 1000 trabajadores... Esperemos a que empiece el nuevo curso en septiembre para ver en qué queda todo".
Sin embargo, esperar ahora mismo es un error de cálculo que os puede salir muy caro en otoño. Hablo por experiencia.
La Comisión Europea ha dado recientemente pasos hacia la simplificación con el paquete Omnibus I y la propuesta de un marco voluntario para empresas no sujetas directamente a la CSRD estricta. Pero la realidad es que el España sigue adelante con la transposición de las directivas europeas y el Estado de Información No Financiera (EINF) sigue siendo legalmente obligatorio.
Esperar al último trimestre del año reduce a la mitad el tiempo que tienes para hacerlo bien. Así de claro. Luego vienen las lamentaciones y las prisas...
La ilusión de la simplificación: lo que realmente ha aprobado la Unión Europea.
A principios de julio, la Comisión Europea adoptó la revisión de las normas europeas (NEIS/ESRS) e introdujo una norma de reporte voluntario pensada para pymes y medianas empresas. La intención del ejecutivo europeo es clara: evitar que la burocracia ahogue a las organizaciones de menor tamaño.
Peeeero....
Primero, estos actos delegados deben pasar por la fase de examen del Parlamento Europeo y del Consejo. Hasta que no se publiquen en el Diario Oficial de la Unión Europea no surtirán efectos jurídicos plenos.
Segundo, la norma "voluntaria" para empresas de menos de 1000 empleados responde a una presión del mercado muy real: la cadena de valor. Aunque tu empresa no supere el umbral para ser un sujeto obligado directo bajo las máximas exigencias de la CSRD, tus clientes grandes y las entidades financieras sí lo son. Para que un banco analice tus operaciones o para que una multinacional te mantenga como proveedor homologado, te van a exigir datos de sostenibilidad rigurosos. La norma voluntaria actúa como un límite para que esas grandes corporaciones no te pidan información desmesurada, pero sigue exigiendo que tengas esos datos recogidos y estructurados.
Y tercero (y más importante a corto plazo) mientras la normativa comunitaria termina de asentarse, en España el marco actual no se ha paralizado.
En España el EINF no se ha tomado vacaciones.
A nivel nacional, la tramitación del Proyecto de Ley de Información Empresarial sobre Sostenibilidad avanza para adaptar la normativa europea a nuestro ordenamiento jurídico. Mientras este proceso concluye, la legislación vigente sobre el Estado de Información No Financiera (EINF) continúa plenamente aplicable.
Esto significa que las empresas que superan los umbrales legalmente fijados deben seguir presentando sus métricas e informes al cierre del ejercicio. Y las que están inmediatamente por debajo deben estar preparadas para cuando la transposición se consolide o cuando sus clientes principales les pasen la auditoría de sostenibilidad.
La idea de que "como la UE está simplificando, de momento no hay que hacer nada" es un error que te puede costar el puesto y mucho dinero. Lo único que cambia es el marco formal; los datos que tienes que medir (consumo energético, brecha salarial, huella de carbono, políticas de diversidad, gestión de residuos) siguen siendo los mismos.
¿Por qué julio y agosto son los meses clave (y septiembre la fecha límite)?.
Cualquiera que haya participado en la elaboración de una memoria no financiera sabe cómo funciona el calendario corporativo.
A mitad de año, en pleno mes de julio, la tentación de retrasar la recopilación de datos para "después del verano" es enorme. Ahora amigos..., cuando llega septiembre, el calendario se acelera a tope:
- El dato disperso: Elaborar el EINF o preparar los indicadores de sostenibilidad no consiste en redactar un documento bonito. Requiere pedir información a Recursos Humanos, Operaciones, Compras, Financiero y Mantenimiento. Recopilar datos históricos de consumo, facturación, contratos e métricas de personal requiere semanas.
- El cuello de botella de fin de año: Si inicias el proceso en octubre o noviembre, tu equipo estará gestionando el cierre presupuestario del año entrante al mismo tiempo que intenta averiguar la huella de carbono del año saliente. El resultado suele ser trabajo hecho a toda prisa, errores en los indicadores y un nivel de estrés innecesario.
- Validación y auditoría: Si tu informe debe ser verificado por un tercero, las auditoras colapsan a partir de enero. Cuanto más tarde les entregues la información estructurada, más difícil será obtener una revisión a tiempo y sin objeciones. Avanzar a mitad de año permite hacer una auditoría interna de qué datos ya tienes organizados y cuáles te faltan. De esa forma, al volver en septiembre, el trabajo duro de recolección estará encauzado y solo habrá que actualizar los últimos meses del ejercicio.
Mi consejo es pasar del cumplimento por obligación a la ventaja competitiva.
Más allá del estricto cumplimiento de la ley, abordar la información no financiera a tiempo cambia por completo la perspectiva estratégica de una empresa de menos de 1000 trabajadores.
Cuando preparas el reporte con prisas en diciembre, el documento se convierte en un simple trámite administrativo: un gasto de recursos orientado únicamente a evitar sanciones o llamadas de atención.
Cuando abordas el proyecto con margen suficiente durante el verano:
- Identificas ineficiencias de costes: Medir con tiempo tus consumos de energía o la gestión de tus recursos te permite corregir desviaciones antes de que cierre el ejercicio fiscal.
- Refuerzas tu posición comercial: Poder entregar a tus clientes corporativos métricas claras de sostenibilidad antes que tus competidores te sitúa en una posición de ventaja absoluta en cualquier licitación o renovación de contrato.
- Mejoras tu atractivo financiero: Los bancos ponderan cada vez más los criterios ESG para conceder financiación y fijar tipos de interés.
Let's Move The World: tu aliado para simplificar lo complejo.
Afrontar la medición e informe de sostenibilidad no tiene por qué convertirse en un dolor de cabeza ni en un proceso interminable que paralice a tu plantilla. La clave radica en contar con la metodología y los especialistas adecuados que entiendan la realidad de las empresas de mediano tamaño.
En Let's Move The World acompañamos a las organizaciones en todo el ciclo de la información no financiera. No nos limitamos a rellenar plantillas; ayudamos a estructurar la toma de datos, adaptamos las métricas a las exigencias vigentes de la normativa española e internacional y preparamos a tu empresa para los estándares europeos que vienen.
Transformamos lo que parece un laberinto regulatorio en un proceso claro, ágil y, sobre todo, útil para la toma de decisiones de tu negocio.
El margen de maniobra para preparar el reporte no financiero de este año se mide en semanas, no en meses. No esperes a que la vuelta de vacaciones te pille con el calendario en contra.
Ponte en contacto con el equipo de Let's Move The World hoy mismo y deja resuelta la estrategia de tu información no financiera antes de que llegue el sprint final del año.
