Greenwashing: qué cambia para las empresas con la nueva Directiva europea

GA

Oct 06, 2026Por Gonzalo Albino

¿Puede tu empresa demostrar todo lo que afirma sobre sostenibilidad?

Esta pregunta cobra especial importancia con la Directiva (UE) 2024/825, que refuerza las medidas europeas contra el greenwashing.

Desde el 27 de septiembre de 2026, las nuevas reglas son aplicables en la Unión Europea y afectan directamente a la forma en la que las empresas comunican determinadas características ambientales y sociales.

La idea es sencilla: ya no basta con decir que algo es sostenible. Hay que poder demostrarlo.

¿Qué cambia con la Directiva (UE) 2024/825?


La Directiva busca proteger a los consumidores frente a información ambiental engañosa y exige mayor rigor en los mensajes de sostenibilidad.

Esto pone el foco en afirmaciones genéricas como:

«Sostenible»
«Ecológico»
«Verde»
«Respetuoso con el medio ambiente»


No importa solo lo que dices, sino lo que puedes demostrar

No es lo mismo decir:

«Somos una empresa sostenible».

que afirmar:

«En 2025, el 80 % de la electricidad consumida en nuestras instalaciones estuvo respaldada por Garantías de Origen».

La segunda afirmación es concreta, tiene un alcance definido y puede respaldarse con datos.

Especial atención a los claims climáticos


Las afirmaciones relacionadas con la neutralidad climática, las emisiones y la compensación de carbono requieren especial cuidado.

La Directiva restringe determinadas afirmaciones como «climáticamente neutro», «carbono neutral» o similares cuando se basan en la compensación de emisiones y pueden generar una percepción engañosa sobre el impacto real del producto.

Antes de comunicar un claim climático, la empresa debería saber qué emisiones ha calculado, qué metodología ha utilizado, qué parte ha reducido o compensado y qué evidencias puede aportar.

¿Y los objetivos Net Zero?

También hay cambios para las empresas que comunican compromisos futuros como:

«Reduciremos nuestras emisiones un 50 % en 2030».

«Alcanzaremos el Net Zero en 2050».

Un objetivo necesita un plan

Este tipo de compromisos debe estar respaldado por una hoja de ruta clara y realista.

Esto implica definir aspectos como el año base, las emisiones incluidas, las medidas previstas, los plazos y los indicadores utilizados para medir los avances.

En otras palabras: un objetivo climático debe ser más que una frase en una web.

No todo es medio ambiente: cuidado con el social washing

Las nuevas exigencias no se limitan únicamente a las afirmaciones ambientales.

Las empresas también deben prestar atención a mensajes relacionados con:

  • derechos laborales;
  • igualdad e inclusión;
  • derechos humanos;
  • durabilidad;
  • reparabilidad;
  • reciclabilidad y circularidad.


Si una empresa comunica avances en estos ámbitos, también debe contar con datos, políticas o evidencias que los respalden.

¿Qué pueden hacer las empresas para evitar el greenwashing?


Un buen punto de partida es realizar una auditoría de claims ESG.

1. Identificar

Revisar las afirmaciones ambientales y sociales utilizadas en la web, redes sociales, publicidad, packaging, ecommerce, catálogos y presentaciones.

2. Comprobar

Analizar qué datos, certificaciones, estudios o cálculos respaldan cada afirmación.

3. Validar

Comprobar que el alcance de la evidencia coincide realmente con lo que se está comunicando.

4. Comunicar

Utilizar un lenguaje claro y preciso, evitando ampliar o exagerar lo que los datos permiten afirmar.

El proceso debería ser sencillo:

Claim → datos → evidencia → validación → comunicación

Medir mejor para comunicar mejor

La Directiva (UE) 2024/825 supone un paso más hacia una comunicación de sostenibilidad basada en evidencias.

Para las empresas, el reto no consiste simplemente en evitar palabras como «verde» o «sostenible», sino en conseguir que exista coherencia entre lo que hacen, lo que miden y lo que comunican.

Antes de publicar cualquier afirmación ambiental, conviene hacerse una pregunta:

¿Puedes demostrar exactamente lo que estás diciendo?

Si la respuesta es sí, la evidencia debe estar preparada y ser trazable. Si es no, quizá sea el momento de revisar el claim, los datos o la estrategia.

En Let’s Move The World ayudamos a las empresas a transformar sus compromisos de sostenibilidad en estrategias, datos y evidencias que puedan medir, gestionar y comunicar con rigor.